La práctica de levantar montículos de piedra, conocidos aquí como mojones, o como “rock stacking” en inglés, es una moda que se está extendiendo a nivel global y que, según los expertos, está teniendo como consecuencias la alteración del paisaje en localizaciones de todo el mundo, e incluso en ocasiones supone un problema ambiental.

Unos 50 voluntarios acudieron hoy a la llamada del Ayuntamiento de La Oliva en el Faro de El Tostón, en El Cotillo, una zona donde se ha hecho habitual la aparición de estos montículos de piedra. Desde la Concejalía de Turismo y junto a la Fundación Telesforo Bravo, esta acción de la campaña ‘Pasa Sin Huella Por La Oliva’ sirvió para explicar cómo desmontar estos montículos de piedra sin dañar el medio, entre otras recomendaciones y buenas prácticas medioambientales.

Desde la Fundación Telesforo Bravo, Jaime Coello explicó a los asistentes cómo colocar de nuevo las rocas en su sitio, con el objetivo de restaurar el medio a su estado natural. “Los montículos de piedra no sólo afean el paisaje, sino que además están haciendo daño al medio ambiente. Debemos aprender a dejar las rocas donde deben estar, en el terreno, porque moverlas provoca una alteración del hábitat. Las piedras no sólo ofrecen refugio a especies animales y vegetales, sino que también, en un lugar ventoso como este, contribuyen a frenar la erosión”.

Cómo desmontar mojones

La Fundación Telesforo Bravo Juan Coello lleva tiempo luchando por frenar la práctica de levantar montículos de piedra. “Hoy hemos tratado de ofrecer indicaciones y pautas para desmontar estas montañas de rocas sin provocar daños. Echarlas abajo de una patada o tirándoles otras piedras también supone una agresión al paisaje”, explicó el presidente de esta institución, Jaime Coello.

Los mojones de piedra se conocen internacionalmente como “rock stacking”, y es una práctica muy arraigada en numerosas culturas de todo el mundo, “ya sea a modo de ritual, por antiguas costumbres, o para marcar terrenos y caminos”, dice Coello.

En lugares como El Cotillo, levantar piedras no tiene ninguna funcionalidad, y en su opinión ocurre por “un efecto mimético. La gente ve un mojón y levanta otro. Queremos enseñar que el paisaje, como más bonito está, es en su estado natural”.

Tanto el Ayuntamiento de La Oliva como la Fundación coinciden en trabajar en primer lugar desde la sensibilización. “Qué podemos hacer? Pues en primer lugar explicar, sensibilizar, en colegios y de cara a los turistas. Informar de la normativa, porque hacer estos montículos es una práctica que la Ley de Costas no permite. Si no funciona, pues ya habría que tomar otras medidas como poner multas”.

Otras prácticas dañinas para el medio

Con la Campaña ‘Pasa Sin Huella Por La Oliva’, el alcalde de La Oliva ya trasladó hace unas semanas que “queremos enseñar a la gente que cualquier alteración del medio tiene consecuencias, ya sea levantando monolitos, cogiendo material del terreno o haciendo grabados en rocas y barrancos”, dijo.

La campaña ambiental ‘Pasa Sin Huella Por La Oliva’ se viene desarrollando en los últimos meses desde el Ayuntamiento de La Oliva, en colaboración con la Fundación Telesforo Bravo, tratando de extender conciencia sobre la importancia de preservar el territorio en su estado natural, ante la aparición cada vez más frecuente de alteraciones humanas como grabados en dunas fósiles, pintadas en edificaciones de valor patrimonial, monolitos de piedra, etc.

A principios de marzo, tuvo lugar una jornada en la que expertos en distintas materias explicaron esta problemática y su afección al territorio, no sólo a nivel visual, sino también llegando a dañar espacios naturales, yacimientos arqueológicos, o bienes de interés cultural.

De igual manera, se han llevado a cabo charlas en los institutos para trabajar con la población local, y están previstas otras acciones dirigidas al sector turístico, con el objetivo de hacer llegar esta campaña a los visitantes.

Ya no son palomitas, son rodolitos

La Campaña ‘Pasa Sin Huella Por La Oliva’ ha alcanzado repercusión nacional gracias al apartado dirigido a prevenir el expolio de rodolitos en las playas.

Un artículo en el diario El País despertó el interés de prácticamente todas las radios y televisiones nacionales, “lo que nos ha servido para explicar que no son palomitas, roscas ni cotufas, sino algas fosilizadas que, con el paso del tiempo, dan lugar a nuestras maravillosas playas. Hemos conseguido ser tan virales como las propias palomitas, en positivo, y al mismo tiempo ha servido de promoción para Fuerteventura y para La Oliva, algo que nunca viene mal”, señaló el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco.

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