Una nota encontrada por un pasajero en un avión que hacía ayer la ruta Fuerteventura-Santiago de Compostela, en la que se indicaba que había un artefacto explosivo casero realizado con Glicerina, activaba todas las alarmas y el protocolo de seguridad del aeropuerto majorero.

Tras las pesquisas de la Guardia Civil, se demostró que era una falsa alarma y de que se trataba de una nota que había dejado un bromista que había viajado en el vuelo anterior, el que llegaba de Santiago a la isla.

Posible delito

La legislación española es clara en este tipo de conductas. El artículo 561 del Código Penal indica que puede ser condenado hasta a un año de cárcel el autor de una falsa alarma de este tipo.

De hecho hay multitud de referencias en todo el estado, en el aeropuerto de Madrid, Málaga, Sevilla, han sido detenidos y enjuiciados varias personas por sucesos de esta índole.

Al ser menor no tendrá pena de cárcel.

Diferentes fuentes apunta de que se podría tratar de una gamberrada de un niño que viajaba desde Santiago a Fuerteventura en el vuelo anterior. El niño había dejado el papel en el vuelo anterior que era encontrado por uno de los pasajeros que volaban a Santiago y rápidamente se lo pasaba a la tripulación con el consiguiente desalojo.

En el caso de demostrarse este último extremo, la responsabilidad del menor es diferente y no se enfrentaría a penas de cárcel.

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